BMW Z8 veinte años de pelicula

Dos décadas han pasado ya desde que la marca germana lanzara al mercado el bmw Z8. Quizás en estos 20 años ha dado tiempo a asimilar, lo que este bello roadster significó para el público y la prensa en general. Un automóvil totalmente artesanal y con un concepto diferente y único.

La historia del BMW Z8 se remonta a tres años antes cuando la marca de la hélice, presentó en el salón de Tokio de 1997 un prototipo denominado Z07. Un poco a modo de prueba, buscaba captar la atención del público y desgranar las intenciones de este, hacia un vehículo exclusivo y diferente a lo visto hasta ese momento.

De algún manera BMW quería regresar al mercado de los roadster, 43 años después de su aclamado 507, por la puerta grande. Si bien es cierto que ya contaba con el Z3 entre sus filas, necesitaba crear algo más importante que la sirviera para poder luchar de tú a tú con los SL de Mercedes y siendo a la vez lo más rompedor posible dentro del segmento.

BMW Z8 vista lateral
BMW Z8 vista lateral

Con las ideas aclaradas totalmente, la marca germana remozó el diseño de Z07, con el consiguiente nacimiento de nuestro protagonista en 1999. Y qué mejor manera que presentarlo al mundo que cederlo a James Bond, 007, para su nueva aventura televisiva “The world is not enough” .

El BMW Z8 representó la vuelta de la marca germana al segmento de los roadster exclusivos, más de cuatro décadas después 

Una vez puesto en escena el Z8 tan solo estuvo durante tres años en producción, cesándose esta en 2003 con 5703 unidades vendidas, además de una serie limitada de 555 unidades que se cedieron al preparador alpina. Esta última hornada, llevaba un bloque distinto al del Z8 en origen. Para este ocasión el 4.8 l de 8 cilindros en V de la marca era el elegido por el preparador alemán y como novedad más importante era el uso de un cambio automático de 5 relaciones en vez de manual.

BMW Z8 vista mecánica
BMW Z8 vista mecánica

El BMW Z8 se ensambló sobre un chasis de aluminio para así contener el peso. Con una estética musculosa, su capó alargado y formas redondeadas delimitaban milimétricamente la carrocería. Mecánicamente se usó el bloque del M5 coetáneo, un 4.9 litros con 400 cv de potencia a 6.600 rpm y con un par de 500 nm a tan solo 3800  rpm. Todo ello asociado a un cambio manual, sin opción de automático, de 6 velocidades.

Con estas cifras el coche de 007, lograba unas prestaciones de vértigo, alcanzando los 250 km/h, aunque la velocidad máxima estaba auto limitada electrónicamente y con una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 4,7 segundos. Además conseguía unas recuperaciones brillantes, como pasar de 80 a 120 km/h en su marcha más larga en tan solo 7,3 segundos.

BMW Z8 vista trasera
BMW Z8 vista trasera

Para poder digerir tanta potencia en su eje posterior, se empleaban llantas específicas de 18 pulgadas, con neumáticos 245/45 delante y 275/40 en su parte trasera. Dentro de ellas un juego de discos de 334 mm en el tren delantero y 328 mm en la parte posterior, se encargaban de frenar los más de 1600 kilos del Z8.

Con un motor V8 de 4.9 litros y 400 cv de potencia el Z8 goza de unas prestaciones de primer nivel

Los elementos electrónicos también estaban ahí para mejorar aún más si cabe la conducción del Z8. Ayudado por un control de estabilidad y tracción denominado DSC, el coche se comportaba de manera ejemplar, siendo su nivel de paso por curva y aplomo excepcional.

No solamente la figura del BMW Z8 era única y especial. El equipo de diseño de la marca, realizó un trabajo interior a la altura, para diferenciar a su coche de cualquier otro fabricado en ese momento. Con grandes reminiscencias a los roadster de los 50 y los 60, y sobre todo a su abuelo el 507, un estilo minimalista reinaba en el interior.

BMW Z8 puesto de mando
BMW Z8 puesto de mando

El cuadro de relojes situado en el centro del salpicadero, o su volante de tres brazos metálicos de aspecto retro, eran señas del Z8. Justo debajo de los relojes estaban las salidas de aire y debajo de estas los mandos para el control de las mismas.

Cabe destacar la infinidad de extras que montaba de serie, desde asientos de piel con reglaje eléctrico, equipo de sonido y navegación específico, teléfono integrado, etc. Tan solo un techo duro, era el único opcional que tenía como disponible.

Con sistemas tan novedosos como el runflat o los faros con iluminación de neón, el BMW Z8 fue pionero a la par de mantener el clasicismo en su diseño

Este Z8 estrenó un equipo de iluminación donde tanto sus intermitentes como luces traseras, portaban faros de neón. También es digno de mencionar el sistema Runflat que permitía recorrer unos cientos de kilómetros con la rueda pinchada, dado que el perfil de sus cubiertas, era macizo. A la postre, se usó en otros vehículos de la marca años después.

BMW Z8 Alpina
BMW Z8 Alpina

 

Lo que está claro, es que este BMW sea posiblemente el coche en serie más especial que ha creado la marca germana hasta el día de hoy, conjunto con el M1, o el actual i8. Un vehículo que quedará para el recuerdo de los amantes de la automoción y que en la actualidad duplica el precio de tarifa con el que se comercializaba hace ya dos décadas. Los más mundanos seguiremos escribiendo sobre él, esperando dentro de otros 20 años, poder seguir recordándolo con la misma satisfacción.

BMW Z3 licencia para disfrutar

El BMW Z3 nació cuarenta años después del ultimo roadster puro de la marca. Con una linea atemporal y cierto aire retro, este Z3 hará las delicias del que desee un descapotable “a la vieja usanza”

Hoy os traemos hasta nuestra página el inconfundible y bello BMW Z3 y lo haremos refiriéndonos en exclusiva, a la versión roadster, puesto que este modelo como bien sabéis se desarrolló también en carrocería coupe, aunque en mucha menor medida, así que os vamos a contar un poco como fue y es, este fantástico cabrio, que entre otras cosas a sido “coche Bond” y el que volvió a poner los pilares en BMW en cuanto a este concepto de vehículo se refiere, puesto que tuvieron que pasar cuarenta años, para que la marca bávara volviera a crear un roadster biplaza.

BMW Z3 parte trasera
BMW Z3 parte trasera

El Z3 devolvió a BMW al sector de los roadster cuarenta años después

El Z3 se presentó por primera vez en 1996 y su producción se llevó a cabo, algo novedoso en la marca bávara, en EEUU. Además, nada mejor para promocionarse que ser el coche de James Bond en una de sus películas de la saga 007, más concretamente en Golden Eye.

Con cierto aire retro, su alargado morro, branquias laterales, o faros integrados en la carrocería, son señas de identidad. El Z3 nos transporta a épocas pasadas en el que este tipo de coches eran los reyes de la carretera. Por dentro y siguiendo con su aire vintage, todo es muy simple, pero a la vez de calidad y funcional con un ajuste típico de la marca del hélice, donde todo está a la mano y nos hace sentirnos en comunión con el coche desde el primer momento que nos dejamos caer en su bajo asiento. Con las piernas totalmente estiradas nos acomodamos en la posición de conducción. El volante queda justo a la altura de nuestros brazos y el cuadro delante de nuestros ojos. Una palanca de cambios integrada perfectamente en el túnel central y de pequeño tamaño, nos hace sentir que todo queda en su justo sitio. El recorrido de esta es corto y muy preciso, típico por otro lado de BMW.

BMW Z3 lateral
BMW Z3 lateral

En el Z3 todo tiene un cierto aire vintage, recordándonos a modelos biplaza del exitoso pasado de la marca

A partir de ahí solo queda disfrutar a los mandos de este bello vehículo. Desde el primer momento te das cuenta de que todos los elementos están hechos para aguantar lo que se les eche. Frenos y dirección cumple su cometido de una forma extraordinaria, al igual que su neutro chasis que solo en situaciones extremas y al salir pisando a fondo nos dará señales de que estamos en el límite con pequeños zigzagueos provenientes de su parte trasera.

Varias motorizaciones y entre ellas una versión” M”,  han dado vida a lo largo de los seis años de producción al Z3. En sus inicios se montó el archiconocido motor de 1,9 litros con culata de 8v y 16v respectivamente,  consiguiendo ofrecer 115 y 140 cv dependiendo del tipo de culata que montase, cifras un poco pobres para el coche que es, pero sobre todo para lo que puede aguantar, tanto por chasis como por frenos y demás componentes, pensados y fabricados para poder batallar con mayores potencias. De hecho la base de este Z3 es la del serie 3 que le precedía y ya en esa plataforma se montaron motorizaciones cercanas a los 200 cv.

BMW Z3 habitáculo
BMW Z3 habitáculo

Pasados unos años desde su nacimiento se fueron incluyendo mecánicas más potentes, entre ellas un 2.2, otro motor de 2,8 litros, un 3.0 litros y finalmente el portentoso Z3 M que albergaba en su vano motor un 3.2 que rendía la fantástica cifra de 321 cv. Las otras tres motorizaciones ofrecían potencias de 170, 193 y 231 cv de potencia respectivamente.

El BMW Z3 montó diversas mecánicas con motores de cuatro y seis cilindros con potencias desde los 115 cv hasta los 321 cv de la versión Z3 M

BMW Z3 "M"
BMW Z3 “M”

Hoy día hacerse con un Z3 es relativamente fácil dada la gran producción que hubo. Encontrar una buena unidad tan poco es muy difícil, puesto que en general han sido coches usados en vacaciones o ratos de ocio. Está claro que sí tenemos que elegir nos decantamos por el motor 3.0 litros o en su defecto el 2.8 y si se puede por un Z3 M por supuesto, aunque este juega en otra liga tanto por potencia como por precio en el mercado de ocasión,  pero si se busca un cabrio para usar a ratos y que no nos complique mucho la vida en cuanto a facturas e impuestos se refiere, con cualquiera de las otras motorizaciones de menor cubicaje, disfrutaremos de la conducción de esta singular máquina, eso sí, con la capota quitada y escuchando el sonido proveniente de su motor y notando las bondades de un buen día de sol.